La mediación familiar en situaciones asimétricas

Título:   La mediación familiar en situaciones asimétricas

Procesos de gestión de conflictos con episodios de violencia, drogodependencias, enfermedad mental y desequilibrio de poder. 

Autora: Cristina Merino Ortíz

Año de publicación: 2013

Editorial: Reus S.A

¿Qué me aportó?: 

-Una visión nueva de la mediación, y no sólo de la mediación como nombre sino como gestión alternativa de conflictos. Este libro, basado en la tesis de la autora, está  dirigido a analizar la mediación en situaciones asimétricas, (en la página 16) habla cómo la mediación tradicional defiende que la asimetría podría condicionar la autodeterminación de las partes para la gestión de sus conflictos

Y como expresa la propia autora: “Precisamente en esta paradoja de si se puede mediar o no ante situaciones asimétricas, reside la importancia de la calidad profesional de quien ejerce esta profesión. Se trata de ir más allá del sí o el no para tomar conciencia del cómo y así dar respuesta a las necesidades de las personas que confían en los procesos de mediación

-El libro como bien dice (página 17) se estructura en dos partes uno el resultado de revisión bibliográfica y legislativa, y dos, la parte empírica que corresponde a un análisis cuantitativo de la práctica de la mediación aplicando el método de la Teoría Fundamentada (Grounded Theory) a  situaciones asimétricas.

-(Pág.31) La comparación de la figura mediadora como el juego de la Estrategia del Go en sí mismo. (Como la autora relata, el juego del Go, es un juego que para ganar se necesita la colaboración de los demás basándose en pequeñas acciones individuales ) 

– (Pág. 34) Habla de como tradicionalmente la imparcialidad y la neutralidad forman parte de la definición de mediación, “sin embargo, la persona mediadora puede verse en la necesidad de mostrar mayor apoyo a una parte que a la otra. Tal es el caso de aquellos conflictos en los que el poder entre las partes no es equitativo  (Haynes, Bercovitch y Kressel) Es la primera pista hacia la pregunta que se te plantea cuando comienzas a leer el libro ¿Será posible la mediación familiar en situaciones asimétricas?

-(Pág.38) Tiene la mejor explicación resumida sobre los diferentes modelos de mediación aplicables a la mediación familiar. 

Cuando llegué a la Pág. 49, comencé a emocionarme, tenía una percepción y necesitaba dejar constancia: empieza por la hoja de ruta de Riskin, relacionando dos dimensiones, el rol de la persona mediadora y la definición del problema, avanza después por diversas discusiones teóricas, incluso pasando por el medarb (una forma mixta de mediación y arbitraje en que la tercera parte adopta ambos roles).  El estudio, creí entender, pasa estructurar, por un lado: “el estilo mediador centrado en el proceso se asemeja al facilitador (..) mientras que el estilo mediador centrado en el problema tiende a asemejarse a una persona experta conocedora de una materia que utiliza técnicas directivas para trasladar a las partes su conocimiento” (pág. 57) hasta llegar a la tabla 9 (pág. 60) donde clasifica la dimensión intervención y dimensión interacción siendo la propuesta final un metamodelo (adaptado por la autora del que comenzó Alexander), que para mí ha sido clarificador. Sentí que se teoriza la intervención mediadora de los mediadores que actúan por <<instinto>> según a la situación a la que se enfrentan. En realidad pocos son los mediadores, que  en la práctica se adscriben a un solo modelo (si hablas con ellos te dicen que para cada situación utilizan las técnicas de un modelo u otro). Y a mi entender, muchos son los que no ven que en realidad, toda esa práctica ha conllevado un estudio profundizado de su actuación en una dimensión teórica, que considero imprescindible para trasladar los conocimientos a los futuros profesionales de la mediación. 

Finalmente esto lleva a un cierre del capítulo con dos reflexiones que no me dejan indiferente: una que varios autores “expresan la necesidad de que la intervención en mediación no se limite a modelos o intervenciones rígidas, sino que se ofrezcan medios que permitan ampliar la perspectiva de las partes” (pág.71) Y dos, “el concepto de metamodelo añade un mayor grado de complejidad a la cuestión de si una situación de conflicto es mediable o no. Es decir, no tendría lugar el planteamiento de la pregunta de sobre si un conflicto es mediable, sino que se trataría de analizar la habilidad de la persona mediadora en concreto y sus limitaciones o resistencias (personales, culturales o ideológicas) a intervenir  ante determinados conflictos”.

Lo que me lleva a plantear la pregunta ¿de verdad no todo es mediable? ¿ o existen recursos de sobra para que de una forma u otra se pase por un proceso que aúne la capacidad de diálogo ante todas las situaciones cuando un mediador está lo suficientemente capacitado? 

Y esto me lleva a relacionar la idea que me aportó J.A. Veiga, no sólo somos mediadores sino ¿somos gestores de conflictos que utilizamos la mediación como denominación cómoda para difundir o debemos respetar y clasificar?. 

Además si lo unimos al planteamiento de entrenamiento neutral que establece la mediación tradicional e incluso distante del proceso que puede hacer que las partes se encuentren en mayor desequilibrio y añadimos el epígrafe sobre el poder y el discurso de las Teorías críticas (Pág 106), aquí me planteo que la mediación es sólo una forma de gestionar conflictos que no deberíamos cerrar, a pesar de que la legislación lo hace no permitiendo utilizarla en determinadas situaciones asimétricas, sin necesidad del estudio empírico (que adelanto demuestra su aplicación con resultados satisfactorios para las partes).

No puedo dejar este tema, sin hacer referencia, (Pág. 84) “situaciones en las que la mediación puede no ser viable”. Porque la mediación no es una fórmula mágica que pueda utilizarse en todas las situaciones. 

Otro aprendizaje, (Pág. 122) El ciclo de la práctica reflexiva: algo a adoptar y tener presente en cada mediación, creo que intuitivamente es algo que se debería practicar de continuo. 

Siguiendo el orden del libro, cuando llego a la página 126, de nuevo,  sintetizo mis impresiones: respecto al estudio de las situaciones complejas en un proceso de mediación de ruptura de pareja, es un análisis en el que creo que la práctica supera a la teoría y donde la regulación falla en prohibirla en lugar de especializarla. Lo que intuyo del análisis es que quitan a las partes su autodeterminación, con los efectos que esto supone me da la sensación de que revictimiza a las partes que no sólo pueden, sino que quieren y están capacitadas para realizarlo. Claro que eso supone una especialización y formación muy concreta para que esto se pueda dar y realmente no sé si estamos preparados para dar este servicio. Son muy interesantes tanto los argumentos a favor como argumentos en contra. De lo argumentos en contra, casi todos se pueden bloquear con actuaciones específicas, y me llevan a la misma conclusión, quizá no deba llamarse mediación por no perder su conceptualización de difusión, sino una figura autónoma muy específica que haya preparado al gestor de la controversia y a las partes para que la autodeterminación como derecho de las partes sea aplicado desde una perspectiva neutral e imparcial. Al final, el objetivo y el fin en sí mismo de protección de las víctimas pasa por la reeducación a todos los niveles.

De la misma manera el estudio sobre dificultades en las capacidades que en la práctica se une con dotar a las partes para que se suplan de esa falta de capacidad, se trata en el fondo de aprender a comunicarnos adecuadamente y en palabras de la propia autora: “y tomar conciencia sobre las necesidades de las personas para diseñar un espacio adecuado para el diálogo. Más tarde, leyendo las reflexiones finales veo que coinciden con este planteamiento…(Pág. 203)

Y finalmente la última aportación es para mí un premio, son los casos y su forma de diseccionarlos. Ahí ves la realidad, la práctica y sobre todo la profesionalidad de la autora.

Lo que más me gustó: 

– (Pág. 41) “Existe un acuerdo generalizado que la mediación no es terapia, cuestión ampliamente reconocida por la literatura especializada. Sin embargo, la mediación puede tener efectos terapéuticos (..)”

Lo que menos me gustó: 

-Que es un libro que no se puede leer a trozos, hay que ver la visión conjunta sentándose a reposar cada parte, interiorizando y estructurando cada pieza del puzle para ver la visión completa de la investigación.

Libros parecidos: Cualquiera que haga una investigación sobre una materia de mediación basada en una tesis.

Erratas: Pág. 27 línea 5 1989b

Página 38 y pagina 39. el proyecto de Fisher y Ury es del 91 y la tabla del 81. 

María Pilar Broto Portaspana

1 comentario en “La mediación familiar en situaciones asimétricas”

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