Título: DEL CEREBRO HOSTIL AL CEREBRO INTELIGENTE. NEUROCIENCIA, CONFLICTO Y MEDIACIÓN

Autora: Mari Luz Sánchez García-Arista

Año de publicación: 2021

Editorial: Reus S.A

¿Qué me aportó?: 

Una visión nueva de la mediación desde perspectivas no planteadas hasta ahora como es, desde la Neurociencia, dando una transformación personal y profesional de la gestión de los conflictos… que se resume en palabras de la propia autora: (Pág. 19). “¿Cómo podemos llevar a las partes en conflicto DESDE UN MODO HOSTIL HASTA UN MODO INTELIGENTE de su cerebro a través de nuestra intervención mediadora?”

Y sobre todo, ciertos conceptos que añado a mi <<argot mediacional>> como mochila educativa, la varita mágica o monstruo comegalletas…

El libro comienza con una introducción teórica sobre la neurociencia y una pequeña bio de los profesionales de referencia de los que ha aprendido. (especialmente me gusta que los nombra en el texto central, no en una nota a pie de página, abriendo la posibilidad de que todos los que tenemos curiosidad podamos seguir investigando fácilmente). Partiendo de una redacción entendible para los “no científicos” explica brevemente el funcionamiento del cerebro, de los estudios referidos al mismo y sus avances, todo relacionado con las emociones y el conflicto, preparando al lector para el aprendizaje.

Explica claramente como las narrativas de las partes en conflicto traen una memoria emocional explicada desde un punto de vista científico y cómo podemos pasar a una gestión inteligente. Desgrana las emociones, dando técnicas que sirven para identificar, analizar y tomar decisiones que no sólo ayudan a las partes sino también al propio mediador a gestionarse con preguntas inteligentes.

Me ha parecido muy didáctico como el libro evoluciona como si evolucionara el conflicto, describiendo cada fase con sus herramientas y además utilizar recursos cinematográficos o dichos populares para entender las emociones de las partes que vienen a mediación. 

Especialmente me quedo con una frase de la Pág. 79 “Una vez que una persona ha experimentado los beneficios de una solución positiva a los conflictos, aumenta la probabilidad de que alcance nuevas soluciones positivas en conflictos futuros”.

He de confesar que, entre mis aprendizajes, esos que me voy a llevar en la mochila educativa está (Pág. 86) el concepto de distancia psicológica entre las partes, que si puedo preguntaré a la autora sobre ello, para que me extienda el concepto. Así como el análisis de los conflictos y concretamente, sobre la pirámide de Maslow y sus niveles, como no necesariamente tienen que cubrirse por el orden que nos proponía el autor. 

Hay autores y autoras que, al leerlos, si los has escuchado se te mete su voz en la cabeza con su entonación, esto me pasa con Mariluz, y supone que cada palabra subrayada o en negrita o un gráfico te transporta a una clase magistral. Esto lo conecto con lo dicho tanto en el capítulo V sobre la comunicación como en la página 134 “aquello que nos emociona lo que capta nuestra atención y asigna valor a las cosas, con una especie de función directiva…” me hace concluir que sin emoción no hay aprendizaje…

Si continúo por las páginas del libro, la página 148 (resolución de los conflictos ante los tribunales) y lo dicho en la página 183 (“Razonamos, sí, pero a partir de adelantar cómo nos sentiremos ante una u otra opinión en nuestra toma de decisiones”) me plantea preguntas, me inspira a pensar en la forma tradicional de resolver conflictos (desde el modo hostil con el binomio CULPA-RAZÓN) hasta los modos inteligentes de resolverlos… ¿Hasta que punto en determinadas profesiones pueden resolverlos de modo inteligente? ¿ante que sesgos se pueden encontrar los profesionales de la justicia? Así pienso que en muchas ocasiones quedan limitados por la narrativa de la ley (como norma positiva) o de los intereses inmediatos e incluso de la deontología profesional… ¿hay que plantearse el concepto JUSTICIA? ¿surgen los MASC como un nuevo planteamiento o un paso más a ese concepto que creo vivo y cambiante?

Imposible seguir sin destacar el estudio que hace tan completo del concepto de mediación (pág.160 y ss) y de las personas mediadas.

El siguiente pensamiento me asalta en la página 187 (el rol del mediador) toma como referentes de estudio tanto a Marta Blanco Carrasco y Santiago Madrid Liras (mediadores, y autores de libros que están en mi librería del mediador) y analiza el término de neutralidad e imparcialidad. Esto me genera un debate sobre qué es neutralidad, qué es imparcialidad y cómo se gestiona… La pregunta clave que nos plantea Mariluz es “Neutralidad ha de ser entendida como la voluntad de que nuestros prejuicios, estereotipos, sesgos, etc., no contaminen nuestra intervención profesional al menos de forma consciente, pero sabedores de que el poder condicionante de nuestra mochila escapa a veces de nuestro control consciente ¿Cómo se puede trabajar para conseguir “reequilibrar el poder de las partes”- que también forma parte del argot mediador- desde una actitud de neutralidad?”

Mi primer impulso es pensar en mi neutralidad y lo que entiendo por ella, neutralidad la entiendo hacia el proceso. Si escucho de verdad a las partes (tal como dice José Fernández Aguado[1] “Significa mirar hacia fuera y se consigue de forma genuina cuando se es capaz de no contaminar esa mirada hacia afuera con lo que hay dentro”, separando de ese modo lo que me dice el otro de lo que espero que me diga), si además me meto en su piel y acepto sus criterios, entiendo que esa empatía que viene y vuelve al proceso y por tanto, se podría mantener por mi entrenamiento y mi mochila educativa quizá y digo sólo quizá porque puedo estar equivocada, me servirán para que a base de preparación y autoconocimiento pueda aportarla al proceso… ¿Mariluz, lo podremos debatir? Porque además lo quiero unir a lo que dices sobre el rol del mediador de “ejercer un liderazgo inclusivo y colaborativo en el espacio de mediación para que cada una de las partes se sienta atendida y segura” (Pág. 189)

Y finalmente la última aportación es para mí un premio, a modo de epílogo (páginas 219 a 222) y las ultimas páginas  Despedida y continuación (páginas 223 a 224)

Lo que más me gustó: 

Que me hablara y lo que me contó. Me produzco una cercanía tremenda como si me estuviera hablando a mí y lo que respondieron las partes… 

Quizá algún día yo consiga evocar también mi propio recuerdo con un mensaje tan poderoso como ese.

– “Permíteme, querido lector, querida lectora, que evoque un recuerdo: el final de una de mis mediaciones en que pregunté a los mediados (padre, madre, adolescente) qué se llevaban como importante de la experiencia…” (pág. 170) 

Lo que menos me gustó: 

-El blanco y negro de los gráficos, quizá eso es por Editorial, pero creo que deberían poner colores, al final es un recurso educativo. Y creo el aprendizaje es más potente con colores….

Libros parecidos: Cualquiera que haga una investigación sobre la mediación y el cerebro, pero todavía no he encontrado ninguno.

Pág. 222: “Se hizo el silencio… sólo roto por la intervención de uno de los adolescentes: “Entonces… yo deduzco que no todo tiempo pasado fue mejor… Bueno, no … ¡Si aprendemos!”.”

Erratas: 

Pág. 25 línea nota 5, está dos veces repetido el mismo libro con la misma fecha.

Pág. 120 (le) error tipográfico, la l no debería estar en negrita.

Pág. 175 Párrafo tercero segunda línea, “terceros que poyan a cada parte”Pág. 187 Párrafo primero, cuarta línea etc, le falta el punto


[1] José Fernández Aguado autor del libro “Las relaciones respetuosas, auténticas y libres” (pág.142)

4 comentarios en “Título: DEL CEREBRO HOSTIL AL CEREBRO INTELIGENTE. NEUROCIENCIA, CONFLICTO Y MEDIACIÓN”

  1. Mari Luz Sánchez García-Arista

    Como autora del libro, ¡GRACIAS, Mapi!!!
    Tener una lectora como tú, ¡un lujo!!!
    Abrazos y ¡seguimos!!!

  2. Pingback: Entrevista a Mari Luz Sanchez García-Arista: "Nuestro cerebro no funciona desconectado de la emoción"...y ella emociona... - Resuelve Asturias

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